domingo, 25 de abril de 2021

COMPETIR A LA VEZ QUE CREAR Y MEJORAR EL EMPLEO- Dr. José Horna Torres

 


COMPETIR A LA VEZ QUE CREAR Y MEJORAR EL EMPLEO

Revista Jurídica "Docentia et Investigatio" , 2004. 

Facultad de Derecho U.N.M.S.M.

Por : Dr. José Horna Torres

Profesor Principal de la Facultad

SUMARIO: 1.-Descripción de la realidad. 2.- Planteamiento del problema. 3.- Objetivos 3a.- Objetivo general. 3b.-Objetivos específicos. 4.- Justificación. 5.- Delimitación. 6.-Definición del tipo de investigación. 7.- Marco teórico. 7a.- ¿Qué pasa con el empleo? 7b.-Se busca buenos empleos. 7c.- El sub empleo. 7d.- Marco conceptual. 8.- Formulación de hipótesis. 8a.- Hipótesis general. 8b.-Hipótesis específicas. 9.- Recolección de datos. 10.- Población y muestra. 11.- Comentario final. Conclusiones. Recomendaciones. Entrevista de opinión.

I. DESCRIPCIÓN DE LA REALIDAD.

El tema en cuestión está inmerso dentro del gran tema del trabajo; y, éste a la vez vinculado directamente al tema del empleo. El trabajo como aptitud exclusiva del ser humano, ha ido evolucionando a través de todos los tiempos[1]; desde un simple quehacer pasando por ser una actividad consciente y deliberada, hasta una acción realizadora y creadora del hombre[2]. Después se empezó a hablar de un derecho hasta que ahora en casi todas las Constituciones del mundo se establece que el trabajo es un Derecho y no sólo tal, sino también un deber[3].

Por su parte los Derechos han ido también evolucionado, desde las llamadas garantías sociales, individuales, derechos liberales, derechos del hombre, hasta que en la Conferencia de Ginebra de 1948 se dio inicio a la denominación de Derechos Humanos, los mismos que en las Constituciones como en la peruana se vienen clasificando en Derechos fundamentales como el Derecho a la vida, al honor, a la dignidad; Derechos Sociales como la familia; Derechos económicos como el Trabajo, y, Derechos Políticos como el Derecho al voto. En tal sentido el trabajo es pues un Derecho humano de carácter económico. Quedaron atrás por tanto las doctrinas como de Adam Smith y David Ricardo hasta Jhon Maynar Keynes con su teoría del multiplicador, que consideraba al trabajo como una simple mercancía; para imponerse una corriente humanizadora que mire a éste y al trabajador como un derecho humano y como un valor en sí respectivamente. Por ello en el preámbulo de la Constitución de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) aparece ya este concepto del trabajo, dentro de esta nueva concepción, que hoy es reconocida y aceptada por todos los países civilizados del mundo[4]. Esta nueva concepción que la vinculamos con el tema del empleo, en tanto que este involucra a personas humanas que trabajan, que perdieron su trabajo o que están desempleadas o que simplemente lo desempeñan en condiciones de minusvalía es decir, de sub-empleo. En efecto, el tema del empleo en América Latina y el Caribe presenta en sus modalidades de desempleo y sub-empleo cada vez tasas de crecimiento más alarmantes. Se estima que para el año 2005 la oferta de empleo de jóvenes que intervienen en el mercado de trabajo habrá crecido alrededor de 150 millones.

En nuestro país el empleo se encuentra en una situación alarmante e incomprendida. Por un lado, los voceros oficiales tratan de justificar tales carencias, argumentando que no hay mayores problemas; y por el contrario dando a la colectividad esperanzas, tratando de disimular y paliar tal situación. Mientras que por otro lado observamos en la realidad marchas y contramarchas de desempleados, despedidos informales, sub-ocupados que claman y gimen por tan magra situación que pasan. La influencia de estos hechos e informaciones contradictorios desarticulan los requerimientos sociales de la comunidad por lo que se hace necesario recurrir a las fuentes, datos y estudios pertinentes para el análisis del empleo en sus diversas modalidades, tales como la Encuesta Nacional de Hogares[5] que nos proporciona información elemental sobre empleo, desempleo y sub-empleo; la Encuesta Permanente de Hogares[6] que presenta estimaciones sobre el desempleo y sub-empleo con muestras de 5000 por trimestre.

Estas fuentes podrían ser consideradas como duplicidad de información, sin embargo, no resulta ser así, por su delimitación geográfica y enfoque en el análisis conceptual; y, la Encuesta de Variación Mensual del Empleo[7] labor que vienen realizando desde hace más de 30 años teniendo en cuenta la diversidad de empresas y por lo mismo de trabajadores con datos e indicadores importantes para la comprensión del análisis.

Por su parte en cuanto a la relación Población-Empleo, observamos que Lima-Metropolitana que alberga la mayor población del Perú, cerca de siete millones, a partir de 1990 la PEA ha crecido casi 4 veces, es decir, de más de un millón en 1990 a más de cuatro millones actualmente.

¿Podemos en consecuencia imaginar la urgencia en la torna de decisiones y el nivel de inversión, para atender esta ola de población?

En cuanto al ámbito nacional la PEA a partir de más de 14 años muestra un crecimiento de aproximadamente tres veces. Tal situación no ha acontecido v.g. en países como el caso de Costa Rica y Chile donde las decisiones han sido más oportunas y se ha manejado variables y mecanismos de controles rigurosos en el desarrollo de la estructura de la Sociedad.

Como se aprecia, el desempleo, el subempleo crecen sin cesar. En tal sentido los desempleados que son los que buscan trabajo activamente son en un 90% trabajadores con experiencia; pero lamentablemente lo más grave en nuestra patria es el sub-empleo y la informatización del trabajo[8]. En este orden de ideas, los puestos de trabajo valen decir los empleos son cada vez menos durables y por lo tanto mayor no sólo la rotación laboral, sino lo que es más triste el abandono social de quienes de pronto pierden sus empleos.

Por otra parte, el Perú es un país agrario, si tenemos en cuenta que un tercio del empleo está ocupado por las áreas de menor población, y los lugares más pobres de la sierra y la selva.

El sector que podríamos llamarle MODERNO cuenta con el empleo agrícola ubicados en la costa especialmente Lima y algunas otras ciudades costeñas con instalaciones de centros de engorde además de la producción vacuna y avícola. De este modo en la sierra, y en costa respectivamente somos productores de papas y pollos. Sin embargo, la quiebra de las cooperativas azucareras del Norte del Perú nos ha convertido en importadores de azúcar especialmente de Colombia.

En cuanto a la producción del algodón no hubo buen desempeño, pese a las preferencias arancelarias con EE.UU., pues la cosecha en los dos últimos años se redujo a 500 hectáreas alcanzando el pico más alto en la producción nacional. Y es que el retroceso en algunos casos; y, en otros el cambio tecnológico produjo el desplazamiento de la mano de obra productora de bienes y servicios.

En el rubro del comercio exterior agrario, exportamos maíz duro a pesar de la demanda avícola interna. Como se aprecia este sector agrario resulta ser el más empleador en especial de los pobres, constituyendo incluso una esperanza la exportación de nuestros espárragos a EE.UU.[9]. No acontece lo mismo con el sector pesca que resulta ser el ámbito productivo menos empleador, no obstante que el 90% de su producción corresponde a la harina y aceite de pescado. Sin embargo, no podemos negar a este sector su rol de alimentador de DIVISAS como garantía del mercado internacional.

En cuanto a la industria de la Construcción viene jugando un rol importante en la captación de mano de obra en este último lustro 2001-2005 sobre todo con los programas de "Mi Vivienda" y "Techo Propio". El sector minero por su parte presenta características homólogas.

En cuanto al sector industrial, resulta ser éste el más afectado no sólo por la diferencia tarifaria en el mercado internacional, sino por la influencia de las importaciones del mercado asiático a lo que agregamos los bajos niveles de competitividad de nuestra industria nacional.

Respecto al sector servicios que constituye el empleo productor de toda clase de servicios, resulta ser el más significativo, toda vez que como señalan los estadistas nacionales, absorbe más de la mitad del empleo nacional, abarcando los dos tercios del empleo urbano[10]''

Como se aprecia nuestra realidad nacional en materia de empleo está inmersa en la realidad latinoamericana y está de acuerdo al fenómeno de globalización y/o mundialización a nivel planetario. Por lo tanto, en la actualidad no podemos ignorar lo que viene aconteciendo en los demás ámbitos fuera del ámbito nacional.

En tal virtud, los cerca de diez millones de trabajadores que integran la PEA Nacional se encuentra laborando a lo largo y ancho del territorio nacional distribuidos de acuerdo al último Censo Nacional[11]. Esta última nomenclatura viene actualizándose a través de sendas cifras que anualmente viene publicando el Instituto Nacional de Estadística e investigación, así como otros estudios de investigación que completan tales índices[12].

II. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Como se aprecia el tema de la creación de trabajo es el continente del tema del empleo y sus variantes el desempleo; subempleo y el pleno empleo en sus diversas modalidades. Es en este marco de referencia en el que transita la fuerza laboral del Perú tanto pública como privada.

Entonces ¿Cómo crear trabajo, es decir, empleo en un ambiente geográfico como nuestro país, tan diverso, contradictorio hasta hostil, no sólo en su devenir histórico sino también en su presente y proyección futura?

Ante tal realidad, la situación del empleo se torna difusa por la acción contradictoria de los medios de comunicación masiva y de los voceros oficiales. Sin embargo, el problema del empleo arrastra raíces muy profundas, como son, el ajuste externo, es decir la enorme carga de la deuda externa y por cierto sus discutibles condiciones; la presión demográfica que oferta sin cesar, mano de obra al mercado laboral; la estructura productiva que como la hemos presentado en nuestra descripción de la realidad, desacumula al crecer o no, desarticulada e indiscriminadamente; los precios contradictorios y adversos al sistema ocupacional del país, etc.

Este problema continúa insuficientemente enfrentado y atendido por los gobiernos y por todos los organismos de la Sociedad Civil.

En el espectro político nacional tenemos la vigencia del modelo económico imperante, que, a nuestro juicio, tanto el accionar de las fuerzas productivas del país como la acción del gobierno, poco podrán hacer por empezar a resolver la gran carencia de la falta de trabajo en nuestra patria, acumulando más bien los acondicionamientos para promover la casi segura y más aguda crisis del empleo en los próximos quinquenios.

Entonces planteando nuestro problema podemos afirmar que: crear trabajo vale decir de empleo, de más y mejor empleo resulta ser prioritariamente una acción de gobierno compleja, no sólo por estar determinada por una serie de condicionantes (ajuste externo, presión demográfica, estructura productiva, precios contradictorios, oferta indiscriminada al flujo de capitales, nivel y modalidades de exportaciones, amén del modelo económico) sino porque la decisión gubernamental, requiere de una redefinición de políticas profunda y sostenida en el corto mediano y largo plazo.

Entonces podemos formular los siguientes cuestionamientos, en primer término, respecto al contenido del tema.

¿Qué significa crear trabajo? o mejor dicho crear fuentes de trabajo? ¿Crear más y mejores fuentes de trabajo? ¿Es lo mismo decir crear empleo? ¿Crear empleo para el que no lo tiene? ¿Cómo mejorar las condiciones de empleo? ¿Cómo optimizar las relaciones laborales en el empleo? ¿Cómo viabilizar el empleo? ¿Cómo contrarrestar el desempleo? ¿Cómo limitar y/o regular el subempleo? ¿Cómo estabilizar el empleo protegido y libremente elegido? ¿Qué es el pleno empleo? ¿Qué es el empleo productivo? ¿Cómo promover el empleo decente? ¿Cómo definir una adecuada política de empleo? ¿Cómo crear un seguro de desempleo? ¿Cómo impulsar programas de empleo nacional y sectorial? ¿Cómo generar mecanismos de competitividad en el empleo? ¿Cómo optimizar el empleo juvenil? ¿Cómo impulsar esta modalidad de empleo? ¿Cómo atender de manera eficaz la demanda de hombres y mujeres a la generación de empleo? Y por fin ¿Cómo limitar la brecha cada vez mayor entre ricos y pobres?, etc. Ahora algunas interrogantes de carácter explicativo. ¿Hasta qué punto toda persona tiene derecho al trabajo? ¿En qué medida tiene derecho a la protección contra el desempleo? ¿Cómo establecer una política destinada a fomentar el pleno empleo? ¿Cuál es el vínculo entre el derecho al trabajo y el deber de colaborar en la producción nacional? ¿Cómo garantizar y proteger este derecho? ¿Cómo hacer participar a los trabajadores en la elaboración y aplicación de políticas de desarrollo económico y social? ¿Cómo conciliar sus intereses y aspiraciones? ¿Cuál es la función de las tecnologías de la información y capacitación en el mundo del empleo? ¿Cómo conciliar las políticas en un mundo globalizado? ¿Cómo enfrentar tales políticas frente al fenómeno de la mundialización?, etc.

Y por fin algunas de carácter predictivo

¿Puede la economía de la información ser fuente de empleo?

¿Cuál será la calidad del trabajo en la sociedad de la información? ¿Será posible mirar hacia una economía generadora de empleo? ¿Cómo será o evolucionará el empleo en la sociedad de la información? ¿Cómo evolucionará el empleo en la era digital? ¿Cuál será la dinámica del empleo estructural en la economía de la información? ¿Cómo empeorará o mejorará el empleo en la próxima década? ¿Cuáles serán las tendencias del empleo incierto? ¿Cómo configurar y asegurar la recuperación de empleo? ¿Cuáles serán los nuevos paradigmas del empleo? ¿Cuáles son las perspectivas del empleo en el Perú y en la región? Y por fin ¿Cómo hacer posible un margen de seguridad en el empleo a las nuevas generaciones'? ¿Cómo insertar en el mercado laboral las nuevas formas de trabajo? ¿Cómo conciliar estas nuevas formas a los nuevos paradigmas del presente siglo XXI?, etc.

OBJETIVOS

OBJETIVO GENERAL

Tanto la globalización como la mundialización imponen una nueva óptica en las políticas orientadas al fomento y creación del empleo; por lo mismo se hace necesario estudiar e investigar y a la vez detectar nuevas fuentes de trabajo a fin de ocupar a la población que en edad de trabajar busca un empleo decente que limite el desempleo y supere las remuneraciones insuficientes, el recorte de jornadas o el desajuste ocupacional que lindan en el subempleo.

OBJETIVOS ESPECIFICOS:

a. Frenar las tasas de desempleo y subempleo a limites por debajo del 10% y 20% respectivamente, pese al incremento del empleo, en razón de la oferta de mano de obra en el mercado laboral.

b. Mejorar la situación del empleo en el país, incentivando el crecimiento económico que permita crear puestos de trabajo, a fin de que el porcentaje de personas en edad de trabajar que cuenten con una ocupación aumente entre 60 y 70%.

JUSTIFICACIÓN

Más de una década he venido reflexionando sobre la trascendencia del trabajo en la realización de la humanidad del hombre y por qué no en la manifestación de su personalidad.

Entonces cómo no investigar el tema del trabajo y su creación, si mediante él se justifica la existencia social y la creatividad del hombre y se contribuye a su participación en el desarrollo de las colectividades. Cómo no investigar si las dimensiones del problema del empleo son colosales, cuya solución no sólo requiere la atención y enfrentamiento de las políticas de Estado a los condicionantes del empleo, sino y sobre todo la REDEFINICIÓN de políticas profunda y sostenida.

Cómo no investigar acerca de este tema, si entramos en una etapa de la nueva economía, la economía de la información, la economía generadora de empleo, o el pleno empleo en la era digital.

Estas y otras motivaciones vinculadas a la revolución científica-tecnológica, a los nuevos paradigmas de esta revolución cultural son los que me han llevado a investigar este apasionante tema.

DELIMITACIÓN

Geográfica : Lima Metropolitana

Temporal : 2001-2003

Régimen Laboral: Sujeto al régimen laboral de la actividad privada.

IV. DEFINICIÓN DEL TIPO DE INVESTIGACIÓN

Empezando por el nivel exploratorio que ya lo expresamos en la primera parte de la descripción de la realidad, podríamos continuar con el tipo de investigación descriptiva y continuar si fuere el caso, con la investigación explicativa.

V. MARCO TEÓRICO

1) Breves referencias históricas Desde su adopción del Convenio sobre la política del empleo, 1964, ha sido ratificado por sesenta y ocho estados Miembros.

Este Convenio, complementado por una recomendación adoptada en la misma reunión y que lleva el mismo título, sigue ofreciendo una síntesis válida de los principios generales que deben observarse en la materia. Sin embargo, durante los dos últimos decenios los problemas del empleo han experimentado sin duda una agravación, y la solución de los mismos se ha hecho cada vez más difícil.

La brusca disminución del crecimiento económico provocada por la crisis mundial y por el precio del petróleo ha acrecentado el desempleo y el subempleo. En África, Asia y América Latina del 40 al 45 por ciento de la mano de obra total, o sea casi 330 millones de hombres y de mujeres adultos, carecen de trabajo o están subempleados, particularmente en las zonas rurales.

El panorama es todavía más sombrío si se consideran las perspectivas futuras, por una parte, a fines del siglo la población activa ha aumentado al ritmo de 2,5 por ciento anual en el tercer mundo (mientras que la media mundial sólo es 1.8 por ciento), lo cual permite calcular en aproximadamente 500 millones el número de jóvenes de ambos sexos que hasta el año 2005 habrán venido a engrosar las filas de los buscadores de empleo.

De otro lado, si bien las disposiciones de los Convenios y de las Recomendaciones sobre la política del empleo, no se refieren explícitamente al derecho al trabajo. Sin embargo, es claro que ya se tenía esta preocupación cuando hacen figurar en los considerandos del preámbulo de la Declaración de Filadelfia de la OIT ("Todos los seres humanos, sin distinción de raza, credo o sexo, tienen derecho a perseguir su bienestar material y su desarrollo espiritual en condiciones de libertad y dignidad, de seguridad económica y en igualdad de oportunidades") y de la Declaración Universal de Derechos Humanos ("Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo").

Por otra parte, más de sesenta países de diversos continentes, caracterizados por sus diferentes niveles de desarrollo y por sus distintos sistemas económicos, sociales y políticos, han suscrito el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, cuyo artículo 6° prescribe el derecho al trabajo. Como consecuencia de la entrada en vigor del Pacto el 3 de enero de 1976, la aplicación del derecho al trabajo y de las demás disposiciones que figuran en él está sometida a los procedimientos de fiscalización fijados por el propio Pacto y ratificados por el Consejo Económico y Social (ECOSOC) de las Naciones Unidas.[13]

Se examina el impacto de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación en la vida laboral, en un momento en el cual la situación mundial del empleo sigue siendo preocupante. Aunque ha habido algunos progresos notables, especialmente en los Estados Unidos y en algunos países industrializados, en casi todo el mundo la aparición de nuevas oportunidades laborales no basta dar un empleo productivo a quienes han perdido su puesto de trabajo a causa de una reestructuración y a quienes se incorporan al mercado de trabajo.

Según estimaciones de la OIT, a fines del 2005 habría cerca de 160 millones de desempleos, la mayoría de los cuales estarán en busca de un primer empleo. Los índices de desempleo de los trabajadores jóvenes son en casi todas partes el doble, como mínimo, del promedio. Unos 50 millones de esos 160 millones de desempleados viven en los países industrializados, entre ellos los de Europa Central y Oriental.

Hay además unos 500 millones de trabajadores que no ganan lo suficiente, mantener a su familia por encima del límite de la pobreza (que es de un dólar al día), y en su casi totalidad viven en el mundo en desarrollo. En cuanto a los trabajadores que no figuran entre los pobres, muchos de ellos carecen de la seguridad del empleo y de un trabajo básico. Hay razones fundadas para pensar que está aumentando su número en muchas partes del mundo.

Aunque disminuya la tasa de crecimiento de la población activa mundial, en los diez años próximos seguirá habiendo unos 460 millones de jóvenes que busquen trabajo por primera vez. Sólo un 3 por ciento de ellos vivirá en Europa y en América del Norte, mientras que los de Asia sumarán dos tercios. No se llegará a las cifras previstas para África a causa de la epidemia de VIH-SIDA, que está teniendo un impacto desastroso en la economía y en el mercado de trabajo. A la larga, el problema más grave será la pérdida de capital humano provocada por la infección del VIH y que será desmesuradamente grande en el caso del personal calificado, profesional y de dirección: la epidemia no reducirá solamente su número total sino también la facultad de mantener el flujo futuro de personas debidamente capacitadas.

La posibilidad de que mejore la situación mundial del empleo dependerá principalmente de que persista la actual expansión de la economía mundial. Hay muchos factores de incertidumbre, entre ellos la trayectoria de la economía estadounidense posibilidad de que Europa pase a ser el motor de la economía mundial, la persistencia del giro positivo en la Federación de Rusia y la capacidad de la India de mantener su dinamismo de fuerte crecimiento económico.

Globalmente, aunque son muchos los síntomas de incertidumbre, la evolución global reciente anuncia perspectivas favorables para la economía mundial. El crecimiento proporcionará puestos adecuados a quienes se incorporen al mercado de trabajo, y puede contribuir a una disminución del desempleo. Pero eso no basta. Por sí solo, el crecimiento no garantiza que los 500 millones de puestos de trabajo necesarios tengan una calidad que permita a todos los trabajadores del mundo conseguir un trabajo decente. Si se quiere alcanzar este objetivo, será preciso dedicar mucha más atención a los elementos fundamentales del mercado de trabajo, y en particular a las inversiones en capital humano, a la eliminación de las discriminaciones y a la designación del empleo como objeto esencial de la política económica.

A principios del siglo XXI, la situación mundial del empleo sigue siendo muy precaria. Pese a la recuperación de la economía mundial, la persistencia de un desempleo generalizado suscita gran preocupación. Según la OIT, a fines de 2005 el desempleo declarado afectaba a unos 160 millones de personas, lo que supone 20 millones más que antes de la crisis de Asia Oriental en 1998, muchos de los países afectados por esa crisis se han recuperado económicamente, pero otros muchos están en una fase laboriosa de transición a un modelo de desarrollo plenamente basado en el mercado. Si bien es cierto que en los Estados Unidos y en otros países industrializados hay cada vez más personas que encuentran empleo a pesar de la actual desaceleración económica, el desempleo sigue aumentando en América Latina, se mantiene a un nivel elevado en Europa Central y Oriental, Oriente Medio, África del Norte y en las zonas urbanas del África Subsahariana, y está haciendo su aparición en China.

Son cada vez más corrientes los empleos de mala calidad, con remuneración insuficiente, carga de trabajo excesivo y condiciones insalubres y poco seguras y también va en aumento la inseguridad del empleó y de los ingresos. Los 1,200 millones de pobres del mundo en desarrollo subsisten casi en su totalidad gracias a lo que ganan los 500 millones de ellos que trabajan, que son los llamados "trabajadores pobres". Un tercio de la población activa mundial- unos 3000 millones de personas- están desempleadas, subempleadas o ganan menos de lo necesario para sacar de la pobreza a su familia. La evolución de los mercados de trabajo mundiales es fiel reflejo de esta realidad.

La economía de los Estados Unidos, con un ritmo de crecimiento superior al 4 por ciento por cuarto año consecutivo (2002) seguirá siendo sin duda el motor del crecimiento para el resto del mundo. Las economías de la Unión Europea se muestran ya más dinámicas, el Japón va saliendo poco a poco del marasmo, y Asia ha sorprendido a los especialistas por su rápida recuperación tras la crisis financiera de 1997-1998, también están progresando África y América Latina, después de varios años de baja de la producción por persona. En las economías en transición está creciendo la producción, y la Federación de Rusia está consolidando su reforma fiscal tras recuperarse con 42 sorprendente rapidez de su crisis de 1998.

En los países industrializados se sigue centrando la atención en el dinamismo de la economía y el mercado de trabajo estadounidense, impulsados por la demanda interna privada, con un grado de confianza de los consumidores alto y unas inversiones en auge.

Cualesquiera que hayan sido las causas de esa aceleración del crecimiento de la productividad, lo cierto es que ha tenido un profundo impacto en la macroeconomía del mercado de trabajo. Según Rowthorn, el efecto de un aumento no previsto de la productividad de semejantes proporciones puede ser el contrapunto de la subida brutal, y no prevista tampoco, de los precios del petróleo en el decenio de 1970: "Es posible que baste con unos pocos años de aumento imprevisto de la productividad para llevar la economía a una situación de tasa de desempleo que no acelera la inflación permanentemente menor, gracias a lo cual pueda funcionar indefinitivamente con una proporción de desempleo permanente más baja".

Mientras que la desaceleración de la actividad económica mundial y la evolución posterior al 11 de septiembre han afectado a varias partes del mundo en diferentes modos, el desempleo aumentó en todas las regiones en comparación con el año 2002. América Latina y el Caribe fue el área más afectada por la desaceleración de la actividad económica mundial en 2001 en lo que se refiere al crecimiento de la producción. El crecimiento económico cayó a un 0.6 por ciento en 2003 y está prevista una disminución de un 0.6 por ciento para 2005 el desempleo aumentó en casi toda América Latina y el Caribe entre 2001 y 2002, alcanzando en 2002 una tasa de crecimiento de acerca del 10 por ciento, a pesar de que el número de personas que se incorporaba a la fuerza de trabajo era menor. Uno de los principales desafíos a los que se enfrenta América Latina y el Caribe es el desempleo en los jóvenes, que afectó a un 16 por ciento de jóvenes trabajadores, en 2001-03, un aumento con respecto al 12 por ciento de 1997. Además, casi todos los empleos para jóvenes los genera la economía informal.

La recuperación a raíz de la crisis parece haber tardado un año más que en Asia Oriental. En 1999, el PIB real bajó en varias economías (Argentina, Colombia, Chile, Ecuador, Uruguay y Venezuela). El aumento de la demanda interna y el progreso de las exportaciones gracias a devaluaciones anteriores, impulsó el crecimiento en el 2000, a lo cual contribuyó también la subida de los precios de los productos básicos. El desempleo mostró una tendencia al alza y los salarios industriales reales en 1999 tendieron a no aumentar o a bajar a causa de la depresión[14]".

El desempleo no menguó en los tres primeros trimestres del 2000, a pesar de una vigorosa recuperación de la economía (aumentó de un 4.3 por ciento del PIB) y de la inexistencia de un gran dinamismo salarial, ya que los ingresos laborales están progresando más lentamente que la productividad.

Se estima que para el 2010, casi el 60 por ciento de la fuerza de trabajo del mundo se encontrará en Asia, y sólo China contará con una cuarta parte de la población activa mundial. Las otras regiones en desarrollo (África Subsahariana, Oriente Medio y África del Norte y América Latina y el Caribe) también contaran con una mayor proporción de población activa. Mientras, la parte de la fuerza de trabajo mundial correspondiente a los países industrializados y a las economías en transición disminuirá alrededor de una quinta parte en 2010. La mayor parte de los empleos que es necesario crear para 2010 correspondan a Asia (60 por ciento) y África Subsahariana (15 por ciento).

Tras dos años de desaceleración de la actividad económica se ha producido un empeoramiento de la situación del empleo en el mundo. Con dudosas perspectivas de recuperación económica, es poco probable que las tendencias de empleo se inviertan en el 2005.

La OIT calcula que el número de personas desempleadas aumentó en 20 millones desde principios del 2001, situándose en los 180 millones a finales del 2002, el aumento fue más grave entre las mujeres, que tienden a trabajar en sectores particularmente vulnerables a las crisis económicas.

Además, un creciente número de jóvenes en edad de pasar a formar parte de la población activa no pudieron encontrar trabajo, lo que disparó la tasa de desempleo entre los jóvenes, que habían disminuido a finales del decenio de 1990.

Al mismo tiempo, la inestabilidad de la economía empujó a más personas al empleo informal, en especial en los países que carecen de sistemas de seguro de desempleo amplios.

Debido a la precariedad y mala remuneración de muchos empleos informales, la expansión de la economía informal suele producir niveles más elevados de pobreza en el trabajo. La OIT calcula que hacia finales del 2005 el número de trabajadores que sobrevive con un dólar o menos al día puede alcanzar los 550 millones, el nivel registrado en 1998. Si esta tendencia continua, peligrará el objetivo de desarrollo para el Milenio 2005 de reducir la pobreza en el mundo a la mitad para el año 2015[15].

Poco queda por decir acerca de la permanencia de sus problemas estructurales. Un país "ajustado" internacionalmente y con los precios relativos de la economía peruana, es imposible que revierta sus problemas de empleo. Incontables veces ha sido señalado. Tasas de interés altas, dólar barato, presión fiscal elevada en especial para las personas naturales, tarifas básicas caras, salarios reducidos, no pueden producir bonanza ni mayor empleo. Las cifras sobre empleo siguen y seguirán mostrando esta realidad, y no se gana nada con ocultarlas por motivos electorales, pues toda la población las siente. Es tan ingenuo como pensar que ocultando los termómetros la gente ya no va a sentir la fiebre. Por el contrario, extrañará los termómetros, y reclamarán contra quienes los ocultan.

¿Qué pasa con el empleo?

Según Jorge Bernedo Alvarado, desde hace algún tiempo, la situación del empleo se vuelve difusa. No solamente sucede que los voceros oficiales no encuentran mayor problema. Sucede también que muchas veces aparecen informaciones contradictorias en aspectos tan inmediatos como la tasa limeña de desempleo abierto para un período dado.

Al. margen de las esperanzas y de algunos datos alentadores, tendremos que aceptar que existe un problema de empleo de raíces muy profundas- ajuste externo, presión demográfica sumamente elevada en el mercado laboral, estructura productiva que desacumula al crecer, precios relativos contradictorios y adversos a la ocupación que continua insuficientemente atacado. Poco hace el modelo económico actual para resolver las cosas en este campo y tenemos prácticamente segura la crisis del empleo de los próximos años con leves variaciones ocasionales reales, no estadísticas.

La apertura indiscriminada y la apuesta al flujo de capitales a partir de concesiones no son una buena receta para la falta de puestos de trabajo, como ya hemos podido ver. Tampoco es posible confiarse en la suerte, como por ejemplo un boom de exportaciones, en los grados actuales de competitividad internacional. Dos claros ejemplos son el gas de Camisea recientemente en inicios de su explotación o nuestros espárragos explotados. "Se necesitan cambios mucho más drásticos para acumular y dejar de ser los clientes de la región y del mundo".

Bastaría tal vez revisar por qué exportamos materias primas e importamos productos con escasa elaboración, casi de todo, desde frutas hasta pescados, o por qué tenemos instalado desde fuera inclusive el comercio minorista[16].

¿En qué consiste "el problema del empleo"?

Hay múltiples entradas para definirlo, y cada una de ellas tiene su propia utilidad. La más inmediata permite hacer un diagnóstico evaluado las variables principales que podríamos denominar "de resultado". Así veríamos que el desempleo viene creciendo, pero que es mucho más grave el subempleo y la informatización del trabajo. Que los empleos son cada vez menos durables y por lo tanto va siendo mayor la rotación laboral. Los desempleados- es decir, quienes buscan trabajo activamente- lo son en su noventa por ciento, trabajadores con experiencia. Las remuneraciones son evidentemente bajas, pero hay quienes podrían trabajar hasta por menos del salario mínimo.

Pero si queremos llevar el diagnóstico hacia sus raíces, tendríamos que comenzar con el análisis del volumen de población que se oferta al mercado laboral, que está vendiendo fuerza de trabajo, es decir a la población económicamente activa. Pocas veces se presta en el análisis económico suficiente atención a los componentes demográficos a pesar de su enorme importancia. Lima Metropolitana, para dar un ejemplo cercano, casi ha cuadruplicado su PEA de 1980 a la fecha pasando de un poco más de un millón hacia los cuatro millones actuales ¿Es imaginable el volumen de inversión que se requiere para atender una ola de población de esas dimensiones?. A escala nacional, la población en edad de trabajar (de 14 años en adelante) se ha duplicado en el Perú, y ante la caída de sus ingresos se ha defendido ingresando en proporciones crecientes al mercado laboral. Chile o Costa Rica, por ejemplo, a los que tanto se les cita como paradigmas, no han sufrido esta avalancha de personas disputándose los escasos puestos de trabajo, aunque a veces se hagan comparaciones simples de su situación laboral versus la nuestra.

Un frente mayor, en el diagnóstico, es recordar las causas más hondas del desfinanciamiento nacional. La enorme carga de la deuda externa y sus discutibles condiciones, la desigualdad con que se fijan los precios de los mercados internacionales haciéndonos retroceder permanentemente nuestros términos del intercambio en el esquema de precios. relativos actuales que atentan definitivamente contra la posibilidad de generar empleo.

Y, finalmente, Menos se habla de la alternativa para superar nuestro problema estructural esencial de "crecimiento que desfinancia" (y no permite estabilizar el aumento de empleo). El problema del empleo, entonces, es de dimensiones colosales. La solución no es simple, necesita una redefinición de políticas profunda y el sostenimiento de la misma en el corto, medio y largo plazo.

Se, buscan buenos empleos

Según el Banco Interamericano de Desarrollo, Departamento de Investigación ¿Qué puede ser más fundamental para el bienestar de la gente que su trabajo?. El trabajo determina el modo de vida de las personas v sus familias, así como el desempeño de las economías. El desempleo, el subempleo, la inestabilidad laboral y los bajos salarios no son sólo problemas personales sino estructurales que comprometen a la nación y aquejan por lo tanto a la mayor parte de la región. En la actualidad el desempleo se encuentra en uno de los niveles más elevados en muchos años, gran parte de la fuerza laboral gana salarios de pobreza, la desigualdad entre los diversos niveles de salarios es de las mayores del mundo y ha tendido a aumentar y, aunque la probabilidad de perder el empleo es elevada, los trabajadores que están asegurados contra este riesgo son una minoría. No sorprende entonces que en sondeos de opinión publica los latinoamericanos señalen el desempleo, los salarios bajos y la inestabilidad laboral como los problemas más apremiantes de la región, aún más que la corrupción, la delincuencia y otros males sociales preocupantes[17].

El subempleo

El ingenio popular tiene muchas maneras de decirlo: "Hay trabajo, pero lo que no hay es pago", o bien "tenemos los chóferes mejor instruidos del mundo", "no hago casi nada pero me ayudan", "mi ocupación son los cachuelos", "hago tal cosa en lugar de no hacer nada". En fin, todos tenemos a la mano alguna versión o varias que nos acercan a la noción del subempleo como un estado laboral no deseable.

El tema ha vuelto a la conversación de los seguidores del mundo del trabajador porque el Instituto Nacional de Estadística e Informática, INEI, ha decidido recientemente, "luego de realizar diversas consultas con otros institutos de Estadística acerca del concepto subempleo por ingresos", dejar de lado su medición, estableciendo además que "el principal problema metodológico es establecer un umbral apropiado de ingreso que implique la existencia de subempleo". Ambas afirmaciones merecen ser consideradas, cada cual con sus propios problemas y opiniones.

Pero, en fin, esto es lo anecdótico[18]”.

En términos conceptuales, todo trabajador ocupado está adecuadamente empleado, es decir, en situación de pleno empleo, o bien, está subempleado. El requisito de su pleno empleo es que todas sus capacidades y habilidades estén siendo invertidas en los procesos productivos, de manera que su aporte sea óptimo.

Cuando esto no suceda estará sub-utilizando su capacidad, y por tanto, en condición de subempleado. No debemos dejar de tener presente que, para la economía, preocupada en la máxima producción y productividad, el empleo es el uso del factor humano, en el mismo sentido que el uso de la tierra o de los capitales financieros.

Y aquí vino el problema. La OIT considera, y tiene razón, que existen varias causas. Una persona está subempleada cuando involuntariamente trabaja menos horas de las que pueden considerarse normales o deseables. A eso se le ha llamado subempleo visible o subempleo por tiempo o subempleo por horas. Pero no es la única condición, o al menos varias versiones de un subempleo adicional, denominado genéricamente invisible y proveniente de varias fuentes o traducido de manera diversa.

Existirían tres versiones adicionales de subempleo: un subempleo por ingresos, si la economía no le proporciona al trabajador lo suficiente para una reproducción satisfactoria de su fuerza de trabajo; también un subempleo por calificación si la formación del trabajador no es coincidente con su ocupación o es superior y está por lo tanto subutilizada; y también había subempleo invisible, en los casos en que su productividad esté afectada por las condiciones operativas que el centro de trabajo o sus herramientas y equipo le impongan.

El Perú es uno de los países Más pobres de América del Sur. Una breve mirada a cualquier listado que pretenda ordenarlos países en función de su bienestar "lo demuestra casi 14 millones de peruanos viven con menos de 1.6 dólares al día. Entre ellos, 4 millones carecen de recursos para alimentarse adecuadamente, es decir, viven en condiciones de pobreza extrema.

La pobreza se origina en la incapacidad de la economía peruana para generar suficientes empleos productivos. De los 140 mil jóvenes que se integran cada año a la fuerza laboral urbana, menos de un tercio obtiene un empleo adecuado y casi el 40% está desempleado o trabajando en algo que no implica capacitación alguna ni ofrece perspectivas de progreso futuro[19].

Los datos poblacionales del Censo de 1993 y las tasas promedio de actividad económica por grupos de edad nos permiten estimar los requerimientos de nuevos puestos de trabajo que tendrá que atender la economía peruana en los próximos cinco años. En este sentido, la economía peruana tendrá que producir más de dos millones y medio de nuevos empleos (aproximadamente 2,608.809 puestos de trabajo) hasta el año 2005 inclusive[20].

Las diversas encuestas de opinión revelan que la principal preocupación de la población es actualmente el empleo. Esta fuerte inquietud no parece ser coherente con las tasas de desempleo que no se muestran excesivamente grande con relación a las tasas históricas del país. En una economía subdesarrollada como la peruana, el estado del mercado laboral no puede ser aprendido solamente por el indicador concebido para hacerlo: la tasa de desempleo. Esta especialidad obliga a la utilización de otros indicadores, como, por ejemplo, las tasas de desempleo oculto y de subempleo. La oferta laboral —es decir, la Población Económicamente Activa (PEA)- creció en el período 1990-96 en aproximadamente 927 mil personas. En el mismo lapso la PEA ocupada aumentó en 919 mil personas. Casi la totalidad de los recién llegados al mercado laboral habrían encontrado un puesto de trabajo. Esto explicaría la estabilidad de la tasa de desempleo. En el período 1996-99, la PEA aumentó un promedio en 247 mil personas por año según el INEI, mientras, que la PEA ocupada lo hizo a un nivel ligeramente inferior: en 239 mil trabajadores.

Una persona es considerada como adecuadamente empleada si trabaja al menos 35 horas semanales y si su remuneración es por lo menos igual al ingreso mínimo referencial. El desempleado es aquel que busca trabajar de manera activa pero no encuentra un puesto de trabajo. Una persona está en situación de subempleo por ingresos cuando, al estar trabajando a tiempo completo o en jornada normal, su remuneración es inferior al ingreso mínimo referencial. Y, en situación de subempleo por horas cuando trabaja menos de 35 horas semanales y desea hacerlo por más tiempo.

En las dos últimas décadas el sector informal urbano (SIU) se ha desarrollado casi de manera independiente al ciclo económico. Durante los años ochenta su desarrollo habría sido contra cíclico, mientras que en los noventa éste habría sido pro cíclico.

Esta evolución pone en tela de juicio la naturaleza de la informalidad. ¿Se trata de un sector refugio frente a la crisis y a la incapacidad del sector formal de la economía de absorber la creciente mano de obra, o bien, se trata de un sector dinámico de desarrollo que estaría conformado por una masa de pujantes microempresarios que pueden materializar todos sus talentos gracias a la ausencia de engorrosas trabas burocráticas propias de la formalidad? Ni siquiera en los peores años de crisis económica en el Perú, el desempleo como tal ha alcanzado proporciones alarmantes. Una explicación podría ser que la insuficiente protección social y, en especial, la inexistencia de un seguro de desempleo induce a todos a busca alguna ocupación que genere rentas. Es decir, el problema no es ya tanto encontrar un empleo adecuado, sino una ocupación que garantice por lo menos un ingreso de supervivencia. Así, la tasa de desempleo paso de 7.1% en 1980 a 8.30% en 1995, luego de haber subido hasta el equivalente a 10.1% en 1990.

En 1995, la tasa de desempleo desciende de manera sustancial para ubicarse en un reducido 5.9% que se explica por un aumento del desempleo oculto como resultado de la recesión (recuérdese que la tasa de crecimiento del PBI fue de —12.9% en 1989 y de —5.4% en 1990) de los años precedentes, que habría desalentado a muchos en la búsqueda, de un puesto de trabajo, hasta el punto de hacerlos salir del mercado laboral. En 1995 el desempleo oculto aumento fuerte-mente y que, a partir dé entonces, se ha mantenido relativamente estable. Esta elevación del desempleo oculto constituye una primera explicación de la moderada tasa de desempleo, pues un desocupado que deja de buscar trabajo, sea cual fuere el motivo, sale de la PEA y, por lo tanto, en las estadísticas oficiales sencillamente deja de ser desempleado.

En 1995 la contradicción del PBI fue de —1.4% y la tasa de desempleo aumentó drásticamente respecto al año anterior, situándose en 9.4%. A partir de ese año y durante toda la década de los noventa la tasa del desempleo va a estabilizarse, con algunos altibajos, entre 8 y 10%. Es decir, en términos generales, en un nivel más alto que el correspondiente a la década precedente. Cabe señalar que los años ochenta se caracterizan por el retraimiento de la producción y por la rigidez del mercado laboral, situación que va a revestirse completamente en los noventa. Sin embargo, la tasa de desempleo creció sensiblemente.

Marco conceptual

·        Empleo

·        Subempleo

·        Subempleo visible

·        Subempleo invisible

·        Desempleo

·        Desempleo oculto

·        Pleno empleo

·        Desempleo abierto

·        Oferta de mano de obra

·        Mercado laboral

·        Economía social de mercado

·        Crecimiento económico

·        Tasa de desempleo

·        Tasa de subempleo

·        Economía de la información

·        Empleo decente

·        Era digital

·        Sociedad de la información

·        Teletrabajo

·        Empleo estructural

·        Costos laborales

·        Tecnología de la información y la comunicación

·        Nueva economía

·        Economía generadora de empleo.

·        Economía incierta

FORMULACIÓN DE HIPÓTESIS.

HIPÓTESIS GENERAL

Las carencias sociales como la falta de fuentes de trabajo vale decir de empleo productivo tiene raíces profundas y crece, se estabiliza o decrece, dentro de un espectro social complejo, en el que concurre una serie de condicionantes como el ajuste externo (la enorme carga de la deuda externa), la presión demográfica, la estructura productiva, los precios contradictorios, oferta indiscriminada en el flujo de capitales e incluso el modelo económico que en determinados casos atentan contra la posibilidad de generar empleo.

HIPÓTESIS ESPECÍFICAS

a. En el diagnóstico del empleo, una variante de resultado importante es el desempleo el mismo que crece de acuerdo a determinadas condiciones, en especial al volumen de población que se oferta al mercado laboral.

b. El subempleo por su parte es así mismo otra variante, pero más grave aún por la informalización en las relaciones y en las condiciones del trabajo, resultando los empleos menos durables y por tanto mayor la rotación laboral.

VII. RECOLECCIÓN DE DATOS

Todas las estadísticas nacionales difundidas por el Instituto Nacional de Estadística e Investigación INEI. Lima-Perú 2000-2003 y las más significativas internacionales señaladas por la Organización Internacional del Trabajo O.I.T. Ginebra Suiza 2000-2003. Esta etapa se realizará con los instrumentos de investigación que utilizará en el trabajo de campo.

 

IX.. COMENTARIO FINAL

Si decidimos concluir con el nivel explicativo, en el trabajo de campo haremos 298 encuestas y tendremos una referencia integral de tal población.

Así mismo tenemos decidido realizar siete entrevistas, por cierto a personalidades representativas de tal problemática, como es el caso del Presidente de la Corte Suprema de la República, el Presidente del Tribunal Constitucional, el Presidente de la Sala Constitucional y Social de la Corte Suprema de la República, el Presidente de la Sala Laboral de la Corte Superior de Lima, el Secretario General de Trabajadores del Perú, un profesor principal de Derecho Laboral de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; un profesor principal de Derecho Laboral de la Universidad Particular San Martín de Porras y el Secretario General de la Confederación Nacional de Trabajadores. La entrevista forma parte de los anexos, al igual que el cuestionario.

No obstante, al nivel descriptivo podemos dar las siguientes conclusiones.

CONCLUSIONES

1. Que la falta de fuentes de trabajo, vale decir el desempleo es el principal problema político de nuestro país.

2. que la nueva economía global, así como las políticas gubernamentales, no han lo grado crear las oportunidades de empleo que la gente necesita.

3.-Que el trabajo es el mejor medio para escapar de la pobreza.

4.- Que crear más fuentes de trabajo no puede imponerse mediante una ley de la Republica.

5. Que el desempleo, los bajos salarios y la inestabilidad en el trabajo, son los problemas centrales de nosotros los peruanos.

6. Que la generación de empleo es una urgente demanda de las mujeres y hombres del Perú.

7. Que responder a esta urgente demanda constituye una necesidad social, para que nuestra DEMOCRACIA pueda fortalecerse.

8. Que el "trabajo decente" tal como es concebido por la Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.) Ginebra, es el instrumento más efectivo de promoción de las condiciones de vida de nuestros pueblos.

9. Que no bastan políticas de distribución de rentas, para acortar la brecha entre ricos y pobres.

10. Que el problema del empleo es de raíces profundas y de dimensiones colosales, por lo mismo su solución no es simple, requiere REDEFINICIÓN DE POLÍTICAS, profunda y sostenida en el corto, mediano y largo plazo.

11. La causa del desfinanciamiento nacional es la enorme carga de la deuda externa de discutibles condiciones, que atenta contra la posibilidad de GENERAR-EMPLEO, constituyéndose en problema estructural esencial, es decir, en un crecimiento que DESFINANCIA y asimismo no permite estabilizar el aumento de empleo.

RECOMENDACIONES

1. Se recomienda armonizar la economía y democracia y en tal tarea empleadores y trabajadores, así como sus organizaciones representativas, a que tienen un gran rol que cumplir.

2. Se recomienda establecer instituciones sólidas de representación, así como mecanismos permanentes de DIALOGO SO-CIAL, de lo contrario el clima laboral responderá al siglo dieciochesco (XVIII) donde patronos pretenderán esquilar a lós trabajadores y estos a través de sus sindicatos, acabar con las empresas y con el propio ESTADO.

3. Se recuerda que la solución al problema del empleo no sólo consiste en crearlo, sino también en sostenerlo, desarrollarlo, así como crearse metas nacionales, con VISIÓN DE ESTADO.

4. Se requiere cambios más drásticos para acumular y dejar de ser meros CLIENTES de la región o del mundo de lo contrario, seguiremos exportando materias primas e importando productos de escasa elaboración.

5 Se recomienda elaborar una legislación del trabajo adecuada, no sólo una normatividad híbrida carente de sentido, que sólo sirven para contratar y despedir gente.

 


[1] El hombre desde que aparece a fines del cuaternario siempre ha estado en situación de inquietud, siempre ha vivido haciendo y rehaciendo algo aun cuando fuere para sobrevivir, luego para defenderse, para luchar contra los embates de la naturaleza; contra el otro hombre de acuerdo a la famosa tesis de Leviatán de Hobbes todas estas acciones se denominan "obra humana" y esta no es sino la cultura, de modo que el trabajo resulta ser también una manifestación cultural. Hoy podríamos decir que es el resultado de la realización de la humanidad del hombre, es decir expresión de su personalidad, de su imaginación, de su capacidad creadora.

[2] Marx Carlos en su obra "El Capital" y después Fron Erick en su obra "Miedo a la Libertad" hace referencia a estos temas conscientes y creadores.

[3] En la Constitución Española y en especial en la Constitución Peruana desde la Constitución de 1979 se empezó a prescribir que el trabajo es un deber y un Derecho.

[4] Constitución de la O.I.T. Ginebra Suiza 1991.

[5] Encuesta Nacional de Hogares (ENANO) INEI desde 1985-95

[6] Encuesta Permanente de Hogares (EPE) Lima-Metropolitana INEI-marzo del 2003-04.

[7] Encuesta de Variación Mensual del Empleo. Data hace más de 30 años. Amplia cobertura a las ciudades del Perú.

[8] La tasa de subempleados cada vez es más ascendente, entre los que se cuenta aquellos que trabajan por salarios menores a los establecidos por la ley o la costumbre; los que trabajan jornadas limitadas para evitar el pago de los beneficios Sociales o aquellos que prestan servicios en ocupaciones para los cuales no se calificaron. En cuanto a la informatización todavía es más grave porque en estos sectores encontramos pequeños, medianos y grandes capas sociales de trabajadores que desempeñan sus puestos de trabajo al margen de la sociedad regulada por la Ley.

[9]Estadísticas Nacionales. Instituto Nacional de Estadística e Investigación 2001-2002. Lima Perú

[10] Estadísticas Nacionales. Instituto Nacional de Estadística e Investigación (INEI) 2002. Mas de un millón de personas laboran en los sectores extractivos, servicios y comercio.

[11] Censo Nacional de 1992.

[12] INEI, Op. cit.-Mensual. Otros estudios de encuestadoras Locales y Nacionales.

 [13] Conferencia Internacional del Trabajo 69° reunión 1983. Política del Empleo.

 [14]Tendencias Mundiales del empleo OIT Oficina Internacional del Trabajo. Enero 2003.

 [15] Tendencias Mundiales del Empleo. OIT 2003 y Tendencias Mundiales.

 [16] Bernedo Alvarado, Jorge. Informe Laboral, Suplemento de Análisis. Vol. XVII N° 201 Octubre 2002.

 [17] Banco Interamericano de Desarrollo Departamento de Investigación. Se busca buenos empleos. Informe Laboral. Suplemento de Análisis Laboral. Vol. XVIII N° 214. Noviembre 2003.

 [18] Informe Laboral. La difícil agenda en el campo del trabajo. Suplemento de Análisis Laboral. Vol. XVII N° 200 septiembre 2002.

[19] Pedro Pablo Kuczynski y Felipe Ortiz de Cevallos. Competir y crear empleo. Lima, Perú 2001.

[20] Gustavo Yamada Fukusaki. Caminos entre lazados. La realidad del empleo urbano en el Perú.

 


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